SIGA EL ENLACE

Instrucciones de uso:

Biblioteca del Mundo es una Biblioteca con miles de Ebooks que están a disposición de forma gratuita. Para poder ingresar debes hacer click en ENTRAR.
También puedes registrarte ingresando tu E-Mail en la barra de navegación derecha.


El sitio se solventa solo con donaciones. Si estás satisfecho/a con el servicio, no dudes en hacer una donación, lo mínimo es mucho y sirve para solventar el trabajo de recopilación y edición del material.

Bienvenidos/as!!!








Compartir

Descarga gratis el lector de Epub para tu sistema.



A 6 años de la desaparición de Jorge Julio López



Los manuscritos de Jorge Julio López
Además de la declaración fundamental en el juicio contra Miguel Etchecolatz, López dejó por escrito su testimonio de los años en los que permaneció secuestrado y torturado por la dictadura militar. En unos papeles que entregó a su amigo Jorge Pastor Asuaje, y que fueron publicados en el libro Jorge Julio López. Memoria escrita, anotó en detalle los hechos que pudo recordar y dibujó las caras de los represores y las celdas de los centros clandestinos donde estuvo detenido. Su intención era que se supiera lo que habían vivido él y tantos otros compañeros que no lograron salvarse para contarlo.
“Sobrevivir en pozos o centros de detención o estando adonde termina la vida sintiendo gritos y fusilamiento. O empieza la muerte”. Jorge Julio López. Memoria escritaEl 18 de septiembre de 2006 no había, como no hay tampoco ahora, dictadura. Sin embargo, ese día Jorge Julio López desapareció por segunda vez. La primera había sido el 27 de octubre de 1976, pero volvió. Después de casi tres años de torturas, miedo, dolor, incertidumbre, frío, hambre; casi tres años con el aliento agrio de la muerte en la nuca. Los militares seguían en el poder, pero volvió a casa.Durante ese tiempo estuvo en los centros clandestinos el Destacamento de Arana -o Cuatrerismo- y el Pozo de Arana, en la Comisaría Quinta y la Comisaría Octava de La Plata, y ya blanqueado como preso político en la Unidad 9. López escuchó y vio cómo torturaban y mataban a muchas personas; grabó en su memoria las imágenes que pudo capturar a través de las vendas que le cubrían los ojos, y guardó para siempre las voces de los asesinos. No quería olvidar; no podía permitir que el dolor le anulara los recuerdos. Necesitaba contar y denunciar lo que había pasado, y entonces lo escribió y dibujó con el trazo tembloroso de su mano áspera de trabajo y ataduras.“el chico de la noche de los lápices que ese lugar los 19/11 llamaban los subversivos de los boletos baratos. Los mataron 17/11/1976”


En el reverso de almanaques, folletos, volantes; hojas y hojas aprovechadas al máximo, de borde a borde, como si no hubiera podido ni siquiera respirar mientras describía calabozos, dibujaba los rostros de los represores a los que logró divisar, enumeraba uno tras otro a los compañeros que estuvieron con él y no sobrevivieron. “Yo de la celda sentía el olor a pólvora y sangre”, dice López en esos papeles que atesoró en secreto hasta que un día se los entregó por fin a su amigo Jorge Pastor Asuaje.“Pastor, te dejo esta carta para ver si algún día podés hacer justicia. Yo ya me aburrí de hablar con los derechos humanos, jueces y con gente de desaparecidos, pero me dicen que no pueden hacer nada porque son cosas que dice la gente y casi todo lo vi yo”.Los dos Jorges se conocieron en 1973, en la unidad básica Juan Pablo Maestre del barrio Los Hornos, en La Plata. López trabajaba como albañil y no era de hablar demasiado. Asuaje recuerda que lo habían bautizado “Partido Socialista”, porque “en una de las primeras reuniones que estuvo dijo, en una discusión sobre lo que estaba pasando en el peronismo: ‘Esos que gritan Perón, Evita, Partido Socialista no son peronistas’ -y agrega-: No era un militante de jornada completa como los más jóvenes, sino un trabajador que aportaba a las reuniones, a las pintadas y a algunas otras tareas más riesgosas cuando hacía falta. Ese compromiso se mantuvo hasta los primeros días de noviembre del 76, cuando prácticamente todos aquellos que alguna vez habían pisado la vereda de la Juan Pablo Maestre fueron secuestrados en un operativo gigantesco que convirtió a muchos de ellos en desaparecidos”.En “la Maestre” se conocieron también con Norberto Rodas, Ambrosio El Pato De Marco y Patricia Taté Dell’Orto. Los tres estuvieron secuestrados en el Pozo de Arana, donde fueron fusilados mientras por una rendija los ojos de López eran testigos y la escena se le marcaba indeleble en las retinas y en el corazón. Antes de eso, Taté alcanzó a pedirle que buscara a sus padres y les dijera que cuidaran a su hijita. Recién en 1999 logró relacionarse con la familia de Patricia y contarles lo que pasó con ella; así logró cumplir con el compromiso que había asumido y que fue uno de los pilares de su tenacidad para no olvidar nada durante los veinte años en los que guardó silencio.“A Taté, Rodas y el Pato los matan en el pozo de Arana el día 9/11/1976 con una pistola con silenciador y fue un tipo gangoso que decía mirá princesa montonera hablo y aqueeque tete dededicababas en la unidad babásicaca”.Los caminos de Julio y de Pastor se separaron durante esos años de clandestinidades y secuestros, y la casualidad los reunió nuevamente a finales de los ochenta. Después vinieron las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, los indultos, y todos los recuerdos se amontonaban en la garganta de López.(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada Nº 108 - mayo 2012)


Ver el artículo original

Leer más...

Crónica sobre el femicidio de Sonia Beatriz Miranda


Por Ulises Rojas
Todos especulan con lo que esa noche del 23 de diciembre del 2008 y madrugada del 24 pudo haber pasado, pero esa misma madrugada en el barrio San Antonio de la localidad de Ibarreta (Formosa)–a diferencia de otras noches– había personas despiertas, en las casas, en las veredas, como a la espera de algo. Nunca se sabrá con certeza lo que sucedió en la casa número 14.
I. Ibarreta es un pueblo ubicado a 200 km de Formosa Capital; es una zona árida y calurosa que se caracteriza por su flora, abundante en palmeras, quebrachos y chañares, el fruto del algarrobo. Su folclore guaraní hace que parezca más una región del Paraguay que de la Argentina; ello queda evidenciado en el hablar pausado y en el acento local de los habitantes. Siempre fue un pueblo muy tranquilo; lo que lo diferencia de otras poblaciones es el espíritu joven: allí la juventud estuvo plantada desde sus principios, cuando el pueblo tenía sus primeros años, y los más jóvenes colmaban la estación de trenes en busca de caras nuevas, que llegaban de todas partes. Cuando el tren no pasó más, los años y las generaciones transcurrieron, los jóvenes se adueñaron de la avenida, las plazas y el lago.


El vértigo de lo rápido de las grandes urbes allí era una incógnita, la vida pausada, las siestas y las noches deshabitadas; sin embargo, aquel verano del 2008 el estrépito desentonó como un solo de batería en un funeral. La tranquilidad fue desterrada por un hecho que alteró el silencio, un desequilibrio que logró romper con el sopor estival del norte; todos estaban pendientes de un final casi anunciado.
El 28 de diciembre de 2008 amaneció como una mañana más; el sol salió a las cinco, el cielo nítido era paradisiaco y sus nubes se agrupaban como en una postal. Los tordos revoloteaban, grillos y chicharras gritaban escondidos entre los cadillos, en las casas se escuchaba La Oma -un viejo chámame que siempre suena en las radios locales-, todo parecía normal pero entre mate y mate algo alteró la cotidianeidad. Era la noticia esperada; Sonia Miranda fue hallada muerta. 
María Elena Aranda, días antes había anoticiado en la comisaría local la desaparición de su hija; Gerardo Flavio Ramón Sánchez también se había acercado en varias oportunidades a preguntar por su cónyuge. Pero en aquel final de diciembre, María amplió la denuncia para acusar, por la desaparición de su hija, a “Lalo” Sánchez, como apodaban a Flavio.
La madre temió lo peor cuando, junto a un grupo de policías, se encaminó hacía la casa número 14, dónde convivían Lalo y Sonia, junto a sus dos hijos, de tres y cuatro años. Al ingresar al lugar observó un orden que no encajaba en el desorden rutinario de Sonia. Horas más tarde sucumbió; obligada por las circunstancias, tuvo que reconocer que los objetos encontrados en una zona boscosa de la chacra de su yerno, ubicada sobre la ruta nacional N° 27, pertenecían a Sonia: un metal en forma de gancho (presumiblemente de un corpiño), un anillo de metal con forma de dos corazones enfrentados y un par de zapatillas marca “Diadora”, calce número 38. Esas cosas –detenidas en el espacio y en el tiempo-, ahora eran nada, no significaban y no tenían destinatario; halladas en una superficie de tierra removida, en un pozo de dos metros de profundidad, estaban muertas como el corazón de María que había adquirido la forma de la sortija de su hija.
La especulación de los días anteriores tomó la consistencia de lo real; muchos hubieran preferido que, como decían “las malas lenguas” ella se hubiera fugado con otro. Pero, al contrario, en la madrugada del 24 de diciembre Sonia emprendió un viaje y no fue una fuga, no fue a visitar a unos amigos, ni se la había llevado el pomberito; la verdad ahora se presentaba ante todos y la burbuja en la que descansaba la paz de los pueblerinos se despedazó, el horror se apoderó de aquellos que sólo veían estos casos sentados en el sillón de sus casas, jamás le había sucedido al vecino, ahora el vecino era un asesino y los diez avemaría de las doñas en las noches ya no funcionaban, dios se había aturdido en medio de tanto ruido. 


II. Rosa Saravia sentía que ya lo había vivido todo a los sesenta años. Sus dos hijas ya eran mujeres independientes que le habían dado nietos hermosos; hasta su hija postiza, Ramona, era mamá de una nena a la que adoraba. En el barrio es conocida como “doña” Rosa, y a la tarde todos la saludan cuando ella con mate y tejido de por medio se sienta en la vereda de su casa. Al menos eso era lo que solía hacer rutinariamente antes de ese diciembre, antes de esa madrugada en que ella experimentó desde la ventana de su casa lo que sus ojos vieron y no quisieron creer.
Un día antes de la navidad del 2008 eran casi las 20.30 horas de la noche. Rosa se apuró a cerrar toda la casa, tenía que ir a lo de su hija mayor, Milena; en unas horas llegarían unos parientes de Salta. Con el chillido del pestillo de la puerta giró la cabeza y saludó a Lucía, amiga de Sonia, su vecina de enfrente. Acostumbrada a ver moverse a las jóvenes con los nenes a todas partes todo el tiempo, siguió su camino apurada.
Esa noche, al regresar a su casa, escuchó de lejos un sonido de fiesta en el barrio; el rocío en el pasto brillaba con la luna; en esa vereda oscura algo llamo su atención: La mamá de Lalo estaba entrando a la casa. Beatriz Luchenetz no visitaba la casa de su hijo, lo que le hizo preguntarse “¿qué hacía esa mujer ahí a las dos de la madruga?”. Rosa entró a su casa pero su necesidad de saber era más fuerte que ella, siempre lo fue; algo andaba mal, Lalo no paraba de ir y venir, iba hasta la muralla y volvía a la casa muchas veces.
No podía dormir, el calor y su cabeza no la dejaban. Una hora y media más tarde escuchó el ruido de un auto, lo vio entrar marcha atrás, con las luces apagadas y quedó estacionado en el pasaje que queda entre las dos casas. No notó nada más, sólo vio a Lalo parado al lado del vehículo. Buscó la cara de Sonia, la esperó salir de la casa pero nunca salió. Después lo observó alejarse; su cabeza entró en una vorágine de lucubraciones pero de todas las cosas que se pudo haber imaginado jamás pensó que ahí, la muerte estuvo bien presente.
Rosa Saravia es de entre todos los testigos la testigo principal en la causa por el femicidio de Sonia Miranda, su testimonio fue clave los días 28 y 29 de Julio del 2011 donde declaró ante la Cámara Segunda en lo criminal en la ciudad de Formosa, capital de la provincia con el mismo nombre. Sin embargo no fue ella la última persona que vio con vida a Sonia Miranda. En la casa continua a la de Rosa vive Beatriz Noemí Sánchez, otra de las testigos. En su relato, la declarante contó que alrededor de las 00.10 horas del día 24 de diciembre del 2008 vio a Sonia sentada en la esquina de la plazoleta ubicada a escasos metros de su casa, recordó que las luces de la casa estaban prendidas, no obstante al volver a pasar por allí horas más tarde, las luces de la casa estaban apagadas, eran las 03.40 horas de aquel día. “Betty”, como la llaman en el barrio, fue la última en verla.


III. El reflejo de la luz del sol en el vidrio entraba por sus ojos negros y grandes, Flavio “Lalo” Sánchez volvía de su chacra en un Peugeot 206 que había pedido prestado a su hermana. Era la mañana del 24 de diciembre; no tenía mucha noción de lo que había hecho unas horas atrás sin embargo estaba lúcido, no había consumido ningún tipo de sustancia y por sus fosas nasales entraba el confuso olor del aroma puro de la naturaleza mezclado con sangre. La casa era un desastre, tenía que limpiar las manchas que había en la pared del pasillo, en su habitación, al mantel de plástico debía esconderlo pero la desesperación lo carcomía al no saber qué hacer con él, era lo único que le faltaba.
Sabía muy bien que la fogata seguía ardiendo; esa madrugada se había internado en medio del monte muñéndose de una linterna, pala y machete. Allí empezó a cavar un pozo de 2.20 metros por 1.80, rápidamente colocó a modo de base las leñas y ramas secas que pudo juntar de alrededor, para después meter el cadáver junto con un bolso con pertenencias sobre los cuales volvió a meter leña para culminar prendiendo el fuego. La fogata ardió -con pausas hechas para hacerla pasar desapercibida- durante dos días. 
Meditó todas las posibilidades, debía idear un plan para desvincularse de la desaparición de su esposa, en el pueblo pronto empezarían a notar la ausencia. Después de limpiar la casa y el auto, usando el chip del celular de Sonia envió mensajes a su suegra con la frase, “Estoy en Formosa con unos amigos, vuelvo en unos días”. Se acercó varias veces a la comisaria a preguntar si tenían noticias sobre Sonia, controló la fogata hasta que creyó que el cuerpo estaba completamente carbonizado y lo apagó con tierra. El mensaje se lo mandó a él mismo también. En los días sucesivos trato de actuar con normalidad en sus caminatas por el barrio, no se despegaba de sus hijos, iba a comprar al mercado, saludaba cordialmente a todos. El 27 de diciembre viajó a Formosa Capital a solucionar temas relacionados con la tenencia de los chicos, hasta ahí todo fue medianamente bien para Lalo. Hasta que María Elena dijo a la policía “temo por lo peor, mi yerno puede estar involucrado”.


IV. Efectivamente, los rumores no tardaron en propagarse y ante la noticia de que Sonia Miranda había desaparecido no se demoró en concluir en varias hipótesis entre los vecinos, una de ellas era que Lalo la había matado. Todos sabían que ella ya no lo quería. Sabían que la relación se había desgastado desde que Sonia bailó su cumple de quinceañera embarazada de meses hasta por esos días en que ya tenían dos hijos y ella tenía 21 años.
También se comentaba que ella intentó separarse en varias oportunidades, que la violencia física y verbal era frecuente en esa casa, varios lo habían visto empujarla y gritarle. En el informe N° 125/09, la Psicóloga Gabriela Toledo dio a conocer que, tras entrevistar a los menores Gabriel (3 años) y Jeremías (4 años), éste espontáneamente respondió: “Mi papá le pegaba adentro de la casa, ellos discutían, no sé por qué” y luego, tapando su rostro con las manos recostó la cabeza sobre el escritorio; intentó conciliar el sueño de nuevo en medio de tanta pesadilla.
La noticia no sorprendió, lo que si logró fue horrorizarlos. Sonia ahora era un fantasma que aterraba a sus vecinos pidiendo justicia, todos miraban con recelo su casa, la pasaban rápido y si se hablaba del tema era en voz baja. Las movilizaciones la hicieron muy pocos. Su hermana Silvia, recorrió el pueblo de punta a punta, pegó carteles que clamaban justicia.
No más de treinta asistieron a la marcha realizada un mes después del femicidio. Pero Sonia brotaba de todas las bocas, se decía que descuidaba su casa, que Lalo era un “santo”, que seguramente ella “algo habría hecho” para que las cosas terminaran así, que no cuidaba los hijos, que vagaba, que estaba loca. Pero los que de verdad la conocían y frecuentaban, sabían que ella no se despegaba de sus hijos, que era tímida pero eso no le impedía tener muchas amigas; educada, tranquila, una mujer llena de luz y alegría. Eso era, en verdad, Sonia Miranda. 
Nadie nunca va a saber con exactitud lo que paso la madrugada del 24 de diciembre en la casa N° 14 del barrio San Antonio. El acusado Flavio Sánchez sólo reconoció haber ocasionado la muerte de su esposa mediante un “empujón” contra una cómoda de madera y haberla incinerado posteriormente en la chacra ubicada sobre la ruta Nacional N° 27.
La Justicia lo declaró responsable del delito de “Homicidio agravado por el vínculo cometido en circunstancias extraordinarias de atenuación”, propiciándole la pena de 20 años de prisión con más, la inhabilitación absoluta de igual tiempo de la condena.


V. Viernes 14 de Octubre del 2011. En las escuelas de Ibarreta todos los niños preparan regalos para sus madres. Jeremías y Gabriel saben que el domingo es el día de las “mamás” y vuelven corriendo a la casa de su abuela. Silvia Miranda no es mamá, sin embargo dos personas le han preparado un regalo; ella intenta opacar la situación para no poner triste a su madre; pero continúa con el ritual, sabe además en los rostros de sus dos sobrinos, el deseo ferviente de que esos regalos los reciba Sonia.


Ver el artículo original

Leer más...

Docentes del Rojas contra la precariedad laboral


Reproducimos el comunicado de prensa de la Comisión Gremial de Docentes del Centro Cultural Ricardo Rojas (UBA), que denuncia una situación de fraude laboral y pide el apoyo de la comunidad para organizarse y mantener sus puestos de trabajo.

Lxs docentes del Rojas nos estamos organizando


En el Centro Cultural Ricardo Rojas, dependiente de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UBA, se dictan más de 400 cursos, agrupados en tres programas principales: Capacitación para el Trabajo, Cultura y Adultos Mayores de 50 años. Estudian en ellos más de 10.000 alumnos y alumnas.


Estos cursos los elaboramos y dictamos más de 300 docentes, que nos encontramos sometidos a una situación de extrema precariedad laboral. Nos obligan a firmar contratos basura que se renuevan cada cuatro meses, excepto en el verano; por lo tanto, no cobramos de diciembre a marzo. Tampoco recibimos aguinaldo. No nos pagan indemnización por despidos. No tenemos licencia por enfermedad ni por maternidad. No nos reconocen antigüedad. Tampoco nos pagan las cargas sociales ni realizan los aportes jubilatorios correspondientes.


El sistema de fraude laboral que implementa la UBA en el Centro Cultural Ricardo Rojas nos mantiene en una situación de incertidumbre permanente sobre nuestra continuidad laboral, que habilita todo tipo arbitrariedades y sirve como herramienta para disciplinar a los y las docentes.


Por estas razones, los y las docentes del Rojas nos estamos organizando y realizaremos nuestra primera elección de delegados/as a comienzos de 2012. Esperamos contar con el apoyo de todos y de todas.


Comisión organizadora provisoria de la AGD-Rojas:


Alejandro Belkin
Agustina Lizzi
Paula Belmes
Manuel Ferrer
Mariela Delnegro


Asociación Gremial Docente
Universidad de Buenos Aires


Ver el artículo original

Leer más...

Comunicado de la Campaña por el aborto no punible que no le practican a una niña en Entre Ríos

Reproducimos el comunicado que emitió la CAMPAÑA NACIONAL POR EL DERECHO AL ABORTO LEGAL, SEGURO Y GRATUITO de ENTRE RÍOS por la persecución que recibe la madre de la niña por la cual se solicita la aplicación de una aborto no punible (con una ley que lo contempla pero que no se cumple) ante una violación.
"Abuso de poder sobre la madre de la niña de once años violada que solicita un aborto no punibleEn relación al pedido de que se realice un Aborto No Punible a una niña de once años violada y embarazada de once semanas, la CAMPAÑA NACIONAL POR EL DERECHO AL ABORTO LEGAL, SEGURO Y GRATUITO ENTRE RÍOS denuncia que la madre de la niña está siendo intimidada, presionada, manipulada para que retire el pedido de interrupción del embarazo, en un evidente abuso de poder por parte del juez y de los médicos que intervienen con "pericias médicas" e informes sobre la supuesta viabilidad del embarazo en la niña de once años. Todo esto con sucesivas "audiencias - entrevista" del Juez a la niña, a la madre y hoy jueves 19 al ¡Padrasto!.La abogada que representa a la madre de la niña (Dra. María Susana Benítez) en forma telefónica el día 18 de enero, nos manifestó que las presiones recibidas estarían haciendo declinar la decisión de la madre de solicitar ante la justicia el aborto terapéutico para su niña de 11 años.Por tal motivo, reclamamos públicamente que cesen todas las manipulaciones y violaciones a los derechos de la madre como responsable legal de la niña.Las autoridades intervinientes de todos los poderes del Estado saben que la madre tiene derecho a pedir la interrupción del embarazo (art. 86 del Código Penal)) sin necesidad de judialización alguna porque la niña de once años ha sido violada (art.. 119 del Código Penal).Esta burda, injusta, agraviante manipulación de los sentimientos de la madre para hacerla desistir del pedido original, es violatorio de todos los derechos humanos de la niña. El incumplimiento de lo establecido por las leyes citadas y las normas nacionales en los protocolos de atención médica en casos de embarazos no punibles, resulta ser el disparador de toda esta situación: ahora debe expedirse la justicia, porque una vez más, el sistema sanitario público de Entre Ríos ha vulnerado un derecho judicializándolo.En consideración a lo anterior señalamos que nos resulta deplorable que por medio de dilaciones y acciones de revictimización de la niña y de su entorno familiar, se logre la declinación de reclamar por un derecho, lo cual constituye un avasallamiento a la dignidad de las personas.Una vez más, quienes integramos la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito - Entre Ríos, exigimos a la justicia entrerriana y en particular a los tribunales de la ciudad de Concordia que cumplan con la legislación vigente que garantizan el acceso al aborto no punible.Queremos destacar también que la criminalización del aborto y los obstáculos al acceso a intervenciones seguras constituyen una violación de los derechos humanos de las mujeres.Por este motivo, RECLAMAMOS AL GOBIERNO PROVINCIAL DE ENTRE RÍOS que cumpla con lo que dice en el comunicado oficial del día 18 de enero:"Las decisiones a adoptarse con relación la solicitud de interrupción del embarazo no punible de la niña se encuentran enmarcadas penalmente en los artículos 86° y 119° del Código Penal vigente, la ley de salud sexual y reproductiva.  (...) la Constitución Provincial (reformada en 2008 y vigente) artículo 15° párrafo segundo: "El Estado garantiza (...).La dignidad de la persona, los derechos inalienables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás, son el fundamento del orden político y de la paz social..."Articulo 19° párrafo primero: "La Provincia reconoce la salud como derecho humano fundamental, desarrollando políticas de atención primaria. La asistencia sanitaria será gratuita, universal, igualitaria, integral, adecuada y oportuna. Será prioritaria la inversión en salud, garantizando el primer nivel de atención, así como la formación y capacitación.(...)" y el artículo 20°: "Los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos básicos."ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAREntre Ríos 19 de Enero de 2012

Ver el artículo original

Leer más...

Encuentro con la poeta Irene Gruss

Encuentro con la poeta Irene Gruss. La primera de una serie de charlas llamadas Les Parau Parau sobre identidad de género y literatura. La propuesta es tomar la obra de distintas autoras tanto en narrativa como en poesía leerlas en taller, generar debate entre mujeres y luego invitar a la autora a charlar. Los demás encuentros pueden leerse en: graciaperdida.wordpress.com 


Irene Gruss es sin dudas una de las voces más representativas de la ciudad de Buenos Aires. Su mirada lúcida, comprensiva, crítica y terrible se constituye en la búsqueda de una verdad  que no da concesiones a la imagen fácil y comunica desde el lenguaje la manera más precisa de nombrar la marca que deja la experiencia  en el  mundo vivido por una mujer. Y no vamos a decir aquí de generaciones ya que en la mayoría de los casos lo que se entiende por generación literaria es un cúmulo de poetas y narradores alineados siempre detrás de algún speech o filosofía estética pasajera. Irene, como toda/o poeta que está a la altura de las circunstancias, atraviesa lo generacional para ofrecernos lagos de agua limpia en dónde abrevar. Escuchemosla entonces.


"En cualquier género, es importantísima la escritura de las mujeres. Yo empecé con Austen, Woolf , Elizabeth Brown, Alfonsina. Esta última más Delmira Agustini y Gabriela Mistral son la base para saber cómo escribe una. También tenés que leer sobre todo a tus pares. Vos pensá que las baladas de Tom Waits, la gran mayoría las hace la mujer, son extraordinarias; hay cantantes brasileñas con unas letras que son una maravilla, sin contar Violeta Parra.
Una vez me ofrecieron hacer una antología de poetas mujeres. Tenía muy claro que ideológicamente no lo hubiese hecho por las mías porque a mí no me interesa sectorizar; pero era un trabajo y dije: quiero que haya mucha gente de las provincias y mostrar lo bien que se escribe allí. Convengamos que me dieron una libertad de acción media pero logré poner voces que casi nadie conoce. Para mí fue un trabajo maravilloso porque yo había leído a Inés Araoz de Tucumán y a otras pocas pero a muchísimas otras ni las había visto ni nada y empezás a comunicarte, se armó una cadena preciosa. Con esto voy al desconocimiento que hay y la falta de lectura que hay en general pero específicamente hablando de mujeres…son ninguneadas o autoninguneadas…".


-En general, las antologías tienen más presencia masculina…


-Ya no, porque ya se avivaron, se dieron cuenta de que somos mercado, una antología de mujeres es guita, quedan bien (cómo con cualquier minoría) y ahora empiezan a brotar.


-¿En tus lecturas vos notaste alguna particularidad o rasgo propio de las mujeres?


-Sí. Hay un rasgo común que nace a partir de los años setenta, que se comienza a publicar en los ochenta, y es la poesía que toma al trabajo como tema. La intimidad ya no como una mirada instrospectiva de solamente el YO sensible, el Yo lírico, sino donde se transmite la realidad de esa mujer hablando de la tarea doméstica, por ejemplo. El cansancio, la mirada de lo que te pasa cuando trabajás, esa mirada hacia el otro, el entorno; eso es fascinante. Es algo que las mujeres todavía no lo escriben mucho, cosa que el varón sí, pero salir de una intimidad que es el adentro “mirá cómo sufro” “mirá cómo amo” “mirá cómo pienso el mundo” y nada más…lo he notado.
Hay que conseguir hablar de lo que nos pasa pero teniendo en cuenta que lo que uno hace es un objeto estético.
Otra de las cosas que noté en las norteamericanas fue el tema del feminismo (ortodoxo,claro). También la escritura de chicas homosexuales, así como la de chicos homosexuales: no es lo mismo lo que escribe Oscar Wilde que lo que escribe Osvaldo Bossi hoy en día; hay una actitud que no pasa por el querer escandalizar ya…
Pero sea cómo sea, a mí me tiene que conmover un poema.


Stan up


-¿Y la presencia del cuerpo en la escritura?


-Se cree que aparece en los setenta pero aparece muchísimo antes. La madre de Mary Shelley instala un cuerpo de mujer. Cuando  su hija escribe Frankenstein, ¿ vos te crees que está hablando de un monstruo?…leanlo bien.
Lo que hace Agustini es totalmente metafórico…con los lirios, los gladiolos, igual que Marosa: no te menciona el “clítoris”. Mientras que algunas yanquis ponen directamente la palabra “concha” como si fuese lo más natural del mundo. A mí me costó sangre, sudor y lágrimas… tuve que tirar el contestador automático por poner la palabra “vagina”, por las llamadas porno de algunos pelotudos que eran poetas además…
Esthela Figueroa, Susana Arévalo, hay muchas poetas que encaran el cuerpo en la escritura, pero yo creo que todavía hay mucho pudor, pero porque lo debe haber también en la cama.


Todo es ficción
como la noche, llama a víspera,ahora que la luna, cantante muda,sin añorar la muerte y la vida”.

“A mí me encanta Madame Bovary, entro como por un tubo porque esa mina es una tarada total, una insatisfecha con unos delirios de grandeza en una provincia, en un pueblo de mierda y vos entrás y te va llevando. Los diálogos que tiene con los amantes… y cuando vas a las cartas que escribía Flaubert mientras escribía la novela es fascinante porque él dice 'estoy escribiendo sobre dos tarados'… a mí me fascina la ficción, me gusta inventar o el imperativo hace esto o haz lo otro  me sirve para inventar, me saca de mí.
La lectura lineal es pavorosa, es algo que pasa también con la escritura de la mujer, a ningún varón le van a decir: '¿a vos te pasó?'. En general se dice '¡qué imaginación que tiene!'. Pero con las mujeres sí, hay como una necesidad de pegotear la vida y la obra que es pavorosa. Por ejemplo el tema de lo doméstico, yo escribí sobre eso pero no me dediqué toda la vida a lavar pañales, lo hice porque en ese momento por ahí quería hacer poesía con eso.
Con el YO puedo ser cualquier otra mujer… el yo personal lo guardo para poemas muy especiales, es raro que iguale el yo con lo que dice el poema, me da mucho pudor, tengo que dibujarme mucho: hay cosas biográficas muy íntimas de las que se van a enterar si son brujos…traslado las cosas de otra manera…
Sobre todo en el libro El mundo incompleto y en el poema, yo hablo de esa necesidad que tienen algunos (yo particularmente, sobre todo en esa época), de la completud: hay cierta insatisfacción, cierta carencia que te llama a llenarte, con el morfi, el amor , la religión…


-El arte…


-El arte no, no te completa nada. A mí me pasaba eso, yo idealizaba tanto todo y absolutizaba tanto que nada era dialéctico, era todo o nada, blanco o negro... Tengo una formación dialéctica… a mí si algo me gusta en la escritura es el contraste (aún en esa época), como querer incidir en esa forma de vivir las cosas donde tengo que completarme porque si no no soy, y no convivir con lo que hay, con lo que está… eso viene de una carencia afectiva que no te deja aceptar las cosas como son. Me quedo con Clarice Lispector con lo que yo escribo no; o sea los modelos, los mandatos, la completud.
Escribir sobre el dolor no lo contagia. A mí me gratifica leer a gente que dice que sufre en el poema, yo me acuerdo de Olga Orozco en persona… la tipa te hablaba de su sufrimiento mientras freía un filet de merluza y te cagabas de la risa con ella. Para mí leer los poemas más terribles de Pizarnik es un placer o leer a Conrad, es tremendo pero me hace bien… para eso está el arte.


Para leer poemas de Irene Gruss: lamitadelaverdad.blogspot.com

Ver el artículo original

Leer más...

A diez años del asesinato de Darío y Maxi


El 26 de junio de 2002, una feroz represión se desató sobre miles de manifestantes que salieron a la calle en un marco de crisis política, económica y social. Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, dos jóvenes militantes que soñaban con cambiar el mundo, fueron asesinados por las balas represivas de un Estado que fogoneó un clima bélico contra las organizaciones piqueteras.


“Gracias por dar hasta sus vidas por la dignidad piquetera”, reza una pared con los dibujos de dos rostros barbudos, en el mismo lugar donde 10 años atrás yacía el cuerpo de uno de ellos, aún con vida.
Miles y miles de personas ingresan a la Estación Avellaneda todos los días del año, sacan un boleto en el sitio donde Maximiliano Kosteki cayó asesinado por las balas represivas y cruzan el patio en el que Darío Santillán fue herido de muerte por los mismos policías bonaerenses. ¿Sabrán a quiénes pertenecen esas dos caras en el muro?  
La estación está repleta de signos: símbolos e indicios que cachetean la alienación cotidiana y obligan, por lo menos, a una mínima pero activa intervención. ¿Por qué al ingresar a la Estación Avellaneda me recibe una obra de arte que se apropia del espacio, que dice: “Estación Darío y Maxi”? ¿Qué son todas esas fotos y dibujos de piqueteros, trabajadores desocupados, militantes sociales? ¿Por qué el rostro escrutador de la Mona Lisa me interpela desde un rincón del hall, envuelta en un pañuelo palestino?
El 26 de junio de 2002, durante el gobierno que nadie eligió, las fuerzas de “seguridad” desataron una cacería sobre las organizaciones que fueron a cortar el Puente Pueyrredón, en el Partido de Avellaneda. La pobreza trepaba al 53%, con un nivel de indigencia del 24%; y la desocupación alcanzaba la cifra récord de toda la historia argentina: 21,5%.
En ese contexto, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados.
(…)


A pesar de las balas
Darío impulsó la creación de la revista Lápices. Publicación libre del Centro de Estudiantes cuando era el responsable de la comisión de Prensa del Centro. El nombre aludía a la Noche de Los Lápices, en la que diez estudiantes secundarios de La Plata fueron desaparecidos por la dictadura militar el 16 de septiembre de 1976.
El segundo número de la revista había salido pocos días antes de un nuevo aniversario, con las caras, nombres y edades de los jóvenes. Y con una consigna: “A pesar de la noche, los lápices seguimos escribiendo”.
Diez años después de los asesinatos de Kosteki y Santillán, el humo de cada corte dibuja sus rostros en el cielo, que gritan por los desocupados y los pobres.
Claman contra la impunidad.
Y luchan por la revolución.


Ver el artículo original

Leer más...

Descripción geográfica. La cuestión minera y el conflicto social letente

por Lucas Ramiro Bitrapaja


–¿Cuánto tiempo tengo para pensarlo?
–Y… poco. En media hora estoy en la ruta
La invitación de mi viejo de acompañar el viaje de comisión del organismo de tierras fue sorpresiva, súbita y espontánea, y ninguno de estos adjetivos se redundan ni exageran. La cámara, un libro, un cuaderno y una campera fue el equipaje básico que pude priorizar y a los pocos minutos ya estaba parado frente a la camioneta, esperando que carguen los bolsos.
Luego de pasar de largo las localidades del valle inferior del río Chubut nos desviamos por una ruta de ripio consolidado, hacia el norte de la provincia. La huella estaba bien marcada y el camino de ida fue rápido: cuatro horas desde Playa Unión hasta Gan Gan, en una ruta reclinada hacia la meseta patagónica y a un promedio de velocidad de 120 kilómetros por hora en buena parte del tramo empedrado.Siempre estuve convencido de que la región de la meseta era la típica flora de un clima árido, de puras matas achaparradas. Pero salvo la parte a la salida de Trelew y la zona norte de Gaiman y una vez que pasamos por Bajada del Diablo y Bajada Moreno aparecen mallines de pasto tierno –lo más parecido a un prado pero en clima frío y ventoso– regada posiblemente por surgentes. Las estancias se vuelven más pintorescas, abrigadas entre los cerros y con animales de pastoreo de buena salud y buena lana pese a los meses críticos por las secuelas de la ceniza que diseminó en el sur el volcán Peyehue en el país trasandino.Dejando atrás Chacay Oeste, la línea de montañas que nos cortaba el horizonte a poco de salir de viaje deja de ser azulada y se tiñe de morado, se distinguen detalles de las laderas y los pliegues de la cumbre son menos suaves y más grandes.Gan Gan es un pueblo paisano. Más bien un caserío pero que ya cuenta con sus mil habitantes y otro puñado contando los que están desparramados por las estancias. Montenegros capitalizan por aquí la historia conveniente; y los apellidos nativos, como usted y yo más o menos lo intuimos. Claro, ya predomina el criollajeEntre una cena y un almuerzo de lo que duró nuestra estadía probamos chorizo casero, carne de capón y un sabroso pero muy grasoso piche (animal salvaje, similar a la mulita pero más pequeño) que se acompaña con vino –a costo de sufrir un empacho si lo remplaza por agua o gaseosa–.Antes de la cena, unas horas después de llegar, los miembros de la comisión se juntaron en el comedor y entre rumi, truco, picada y fernet esperaron la primera y abundante comida. Hay una verdad casi universal: uno llega a un lugar así y se tienta con vestirse un poco como criollo, hablar como paisano y pensar como gaucho. A todos nos pasa en mayor o menor medida.“El camino está bueno. Mucho tránsito. Las mineras van ‘pacá y pallá’” comentó un miembro del organismo que ya ha venido a Gan Gan una docena de veces. El director de la comuna lo mira como perdido, reclinado y encorvado en su silla, y luego asiente con la cabeza.La minería es la cuestión emergente. De a poco se abre el debate sobre qué hacer con los minerales que tiene la tierra de la meseta; el gobernador ya lo anticipó y las empresas se dieron sus licencias para hacer los estudios, para escarbar la tierra y ver qué se puede sacar. Hace unas semanas, un diario regional anticipó que en la actualidad hay 135 proyectos mineros en marcha, todos recién en etapa de prospección, dominado por empresas canadienses e inglesas y la mayoría en el departamento de Gastre, donde se encuentra el pueblo de Gan Gan y la localidad del departamento homónimo.  Hasta ahora, los yacimientos minerales de los últimos años están vedados a la explotación luego de que la ciudad cordillerana de Esquel se opusiera en el 2003 a lo que sin vueltas llaman minería contaminante. Sin embargo, en esta zona, las tareas de exploración y análisis son constantes. Camionetas japonesas de última generación, con doble tracción y equipos de seguridad entran y salen por los caminos rurales, no tienen ningún ploteado en la carrocería; quizás para no encender la alarma de los que algunos peyorativamente llaman “ambientalistas”.El gobernador lo dejó bien claro: una explotación minera tiene que reunir tres cosas: licencia ambiental, licencia económica y licencia social. La social es la más conflictiva. Las posturas públicas (porque las posturas científicas son suspicaces e interesadas) se volvieron irreconciliables: los que quieren el trabajo y los que quieren salud.En el corto pueblo uno de los pocos paredones tiene una leyenda confusa: en letras negras se lee un “No a la mina”, y encimadas en las mismas letras con pintura roja y trazo más fino un “Sí a la mina”. Lo curioso y vago es que firman “Los mineros”, pero con pintura negra.La entrega de título de los terrenos que vino hacer el organismo es al menos oportuna: en un año los precios de esas tierras se podrían disparar si de pronto se hace efectiva la explosión mineral. Es una incógnita si la tierra y el agua pueden resistir saludablemente a la minería; aunque al menos --miserable consuelo--, los paisanos serán dueños de sus casas.Ya me estaba por dormir en la mansa noche del pueblito y tras dar un paseo nocturno por las calles me quedé pensando que no se qué cuernos tenemos que entender con eso de la patria. Aunque hacer patria debe ser algo parecido a vivir en Gan Gan. Me rodaba en la cabeza cómo uno puede terminar viviendo en un lugar como Gan Gan. No lo digo con desprecio, sino todo lo contrario: cómo se cae desde otro lugar (y me he cruzado con gente de otros lados de Chubut y hasta del norte de nuestro país) a un pueblo que ocasionalmente no tiene señal de telefonía celular y sólo lo comunica un colectivo de línea una vez a la semana, con las ciudades más o menos grandes a más de 200 kilómetros de distancia y por ruta de ripio. De qué podría escaparse uno por acá.De regreso a Playa Unión cambiamos el trayecto por el que llegamos. Una ruta paralela al norte, que no tenía buena huella y de la cual sólo pudimos pasar los 100 kilómetros por hora en tramos cortos, interrumpidos por badenes que forzaban el frenado y con 90 kilómetros de distancia más extenso. Pasamos por Telsen, un pueblo que me dio una sensación enérgica; quizás por el horario: los chicos salían del turno escolar vespertino.Acá sí: la ruta se parecía más a lo que imaginaba antes de este viaje: aridez, choiques y guanacos, y muy poco tránsito, sólo un camión cisterna de combustible al costado de la ruta. Fuimos saliendo de la meseta hacia el este, ya declinando geográficamente cuando se empezaron a divisar los enormes molinos de viento del litoral atlántico. Con la luz anaranjada y rasante del atardecer iba alargándose la sombra de nuestra camioneta.

Ver el artículo original

Leer más...

Adiós, mensajero del infinito



Hoy todas las guitarras están de lutoLa mía, que tendría que haberse puesto a repasar zambas
sólo puede pensar en la tuya,
tal vez porque el barro
tal vez porque este balcón donde te vi
casi por última vez
mira una nube de la forma y el color
de esas eléctricas con las que soñábamos de chicos
Este balcón que se quedó esperando una charla
unas palabras o un abrazo
más 
que yá no llegará
Luto también en las palabras
habituadas como estaban a que les pusieras
cascabeles
guirnaldas asonantes
o ruedas de tren apocalíptico
caleidoscópicos ojos de fertil papel
de tu prolífica pluma
que suma y resta sílabas
del metro patrón de las esferas
apenas solas
a solas penas
Adiós
que sea A-Dios
a sus brazos
a ese rincón de magia
que seguramente Él guardará
para los que se animan a jugar
con los bloques con los que ha construido el mundo
haciendo pequeños nuevos mundos de cuatro minutos
donde el corazón se muestra
y baila desafiando al vacio
Adiós
Mientras me duele el pecho
te imagino en viaje
por inmensidades más vastas que las del Capitán
pero a diferencia de él
sé que tendrás todos los tangos silbados al oído
y nunca faltará un mate
ni perfume a malvones
En todos nosotros se queda un pedacito tuyo
serás inspiración multiplicada por millares
a lo largo de los años
y lo ancho de las geografías
Cambiaste nuestras vidas
abriendole camino a la imaginación
cantándole salvaje o dulcemente
a los misterios que nos habitan
al misterio que somos
Adiós
No me resigno a tener que decirlo
Adiós
mensajero del infinito

Ver el artículo original

Leer más...

Cesaria Evora, la mujer que camina (*)


por Christian Grecco


Sobre esa tierra amarilla, casi tostada, casi escondida de la tierra negra, oscura, rabiosa, camina una mujer. Su cuerpo es como el de mi abuela, ancho, bamboleante, imposible de ocultar. Sus ojos también. Son oscuros, y miran llorando. Son dos puntos negros, intensos, algunas veces ásperos, que nadan en dos mares blancos: uno de brújula precisa, el otro de rosa de los vientos incontrolables.
La mujer que camina y viene hacia mí sonríe. La tierra en la que apoya sus pies también. La tierra se llama, o la han bautizado, allá a lo lejos y algunos hombres que no fueron sus hijos, São Vicente.

Se trata de una isla que está perdida o encontrada, esto nunca se sabe, en una parte del océano Atlántico pegada al África. Se trata de una isla unida por volcanes a ese pedazo del mundo que gran parte de la humanidad blanca se empeña en olvidar, que niega por el puro miedo a reconocerse y encontrarse naciendo. El país que contiene la isla, que no es una sino que son varias más, se llama Cabo Verde. La mujer, Cesaria Evora.
La gente de su pueblo, entendida en cercanías, la llama Cize y ella ofrece la blancura de sus dientes felices cada vez que escucha ese nombre corto, sencillo, agasajador. Tiene motivos para sonreír. Le gusta que su gente la vea ir y mezclarse en ellos como lo ha hecho toda su vida. Cize, que no tuvo las cosas fáciles, que como muchos de su tierra sufrió las soledades paternales y los exilios, que entró y salió del círculo invisible del alcohol, que cantó y calló de golpe para volver a cantar, se ha hecho una mujer sabia. Aprendió a ser feliz con los bailes, con las lágrimas, con las palmas, con las voces y con los aplausos de los caboverdianos que se fueron acercando día a día a sus cantos de voz suave, entradora y maternal. Cize, que también es Cesaria, que también es Evora, pero que fundamentalmente es Cize, porque así la quiere su pueblo, es hoy la cantora de Cabo Verde porque no ha tenido nunca la infeliz ocurrencia de dejar de lado su pasado.
Se crió en un lugar donde las lluvias nunca fueron buenas y donde la tierra se puso amarilla de tanto luchar contra la sal del mar que la rodeaba. Vivió sus años de adolescencia sabiendo que una runfla de portugueses colonialistas dirigía con mano de hierro un trozo de territorio que no les correspondía. Conoció, algunos años más tarde, la revolución triunfante de su pueblo en armas contra el ocupante extranjero y guardó, entre los sueños de libertad e independencia, los poemas de Amilcar Cabral con el único objetivo de cantarlos en todos los bares del mundo. Como la mayoría de sus compatriotas, Cize fue y regresó a su isla varias veces aceptando la ironía de una tierra en la cual los alimentos y las riquezas se reparten con la misma inequidad con que se mueven las nubes en el cielo al momento de volverse agua. Cuando el cuerpo le comenzó a decir que ya había andado demasiado, que ya no se podía seguir yendo y viniendo como si la edad no importara, se instaló en Mindelo, su ciudad natal, y desde allí, rodeada de músicos, cantó sus mornas y sus coladeras en cuanto café encontrara abierto y tuviera vista al mar.
Esa mujer que viene hacía mí, con el cabello recogido, espeso, negro y pintado de blanco, se llama Cize y se parece a mi abuela. Está cansada, busca una silla, se recoge el vestido blanco con flores amarillas que le llega hasta los tobillos y cuando el mar está cerca, ella lo mira de la misma forma que sabía mirar mi abuela: con amor.
En ese mar, en esa tierra movediza que algunas veces une las islas, que otras las separa, que muchas veces seduce las costas del continente, está su vida. Ahí, alzándose en olas y alejándose en espuma, quebrándose en sal sobre las playas, tiritando en los muelles de piedra, sorprendiendo las barcas de los pescadores, está la voz de Cize. Los amores de esos hombres y mujeres que abandonan la tierra por obligación son el alma de sus canciones. Las nostalgias del exilio, del pago que se deja pero no se olvida, son el espíritu de sus mornas. Las desazones del clima, los paisajes de su isla, los vientos que no dejan lluvia, impregnan las cadencias de sus cantos. Las alegrías de los carnavales, de los encuentros en los cafés, de los bailes bajo el cielo pleno de estrellas salpicando la tierra amarilla alientan el aire movedizo de sus coladeiras.
Esa es Cize: una mujer que viene hacía mí sonriendo. Una mujer que sin haber hecho nunca el esfuerzo de ser reconocida, lo terminó siendo por lo que representó para su gente.
Es cosa de blancos y de letreros comerciales todo aquello de los pies descalzos, de las falsas divinidades. Ella lo sabe, lo sabemos nosotros que la vemos caminar, venir hacia nosotros, cantarnos con su voz de mujer simple, hermosamente humana, acariciadora como son las voces de las abuelas que nos han festejado, con comidas caseras y miradas de ternura, la vida. Su pueblo caboverdiano lo sabe mejor que nadie: nunca perdió el tiempo en averiguar si ella usaba o no zapatos. Solamente se dedicó a escucharla en vida y a llorarla cuando decidió no estar más en São Vicente ni en ninguna otra parte más.
Cize nos cantó todas esas vivencias que son comunes a la gente del tercer mundo. Por eso podemos bailar y llorar con ella. Por eso podemos sentarnos y verla venir hacia nosotros como si fuera una más. Por eso nunca le miramos los pies: porque preferimos la humildad de su sonrisa.


* Nuestra despedida a la querida Cesaria, que falleció el 17 de diciembre pasado.


Ver el artículo original

Leer más...

La Ley Antiterrorista y las nuevas formas de reprimir la protesta social


El 14 de octubre pasado, mientras la prensa y la oposición se agitaban frenéticas con las elecciones presidenciales venideras, la presidenta remitía al Congreso un nuevo proyecto de Ley Antiterrorista (y “antilavado”) que propone agregar dos artículos al Código penal y que se sumarían a la Ley 26268 sancionada en 2007, también por proyecto del poder Ejecutivo y en tiempo récord por la presión de GAFI –Grupo de Acción Financiera Internacional–. El mismo Grupo que hoy pide ampliaciones en cuanto al alcance de la ley para que el delito de “terrorismo” se asocie a todos y cada uno de los tipificados en este código, tanto sean cometidos por organizaciones como por individuos, y para penalizar la “financiación del terrorismo”.

Así, Argentina cumpliría con los requisitos solicitados por los Estados Unidos para ser un “país confiable”. La sanción de esta nueva ley sería un retroceso en cuanto a las garantías y libertades de los luchadores sociales: al agregarse la figura de que cuando cualquiera de los “delitos” fuera cometido con la finalidad de aterrorizar a la población, la escala penal se incrementará en el doble del mínimo y del máximo. Eso repercute en una duplicación de la pena de 5 a 20 años que ya está vigente.
En estas páginas, reproducimos el comunicado de prensa de la CADEP (Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo) en el que se explayan sobre las modificaciones y las consecuencias que traerían en la criminalización de la protesta social. Además, una nota escrita por el periodista Tomás Astelarra, quien en sus años de trabajo en Colombia pudo constatar lo que representa la sanción de Leyes Antiterroristas en los países latinoamericanos, por parte de un presidente, Álvaro Uribe, que hoy es ciudadano ilustre de la Ciudad del macrismo y asesor de la nueva Gendarmería nacional.
Por último, desde el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia; se invita a una conferencia de prensa el próximo lunes 19/12 a las 15 en el Salón Cabezas del Congreso para rechazar el nuevo proyecto. Para adherir al rechazo, enviar correo a: treintaanios@yahoo.com.ar


Ver el artículo original

Leer más...

La pueblada en Famatina (y la respuesta oficial)

por Darío Aranda


En la tercera semana de un masivo acampe, para evitar el ingreso de una empresa minera, aumenta el rechazo a la actividad extractiva. El gobierno nacional festejó el récord de exploración minera.



Piquete. Corte de camino. Asamblea permanente. Pueblada. Distintas formas de llamar a la decisión del pueblo riojano de Famatina que rechaza la megaminería, industria extractiva que advierten impactará en la forma de vida de la región. Las Asambleas de Famatina y Chilecito mantienen 19 días de masiva movilización a 1800 metros sobre el nivel del mar, con calores extremos y una decisión: “El Famatina no se toca”. Cuenta con el apoyo del Intendente, el párroco local, la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC –donde confluyen organizaciones socioambientales de todo el país–), organismos de derechos humanos, el escritor uruguayo Eduardo Galeano y la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa). Ya fueron judicializados ocho asambleístas. El gobernador Luis Beder Herrera sigue de vacaciones y ningún funcionario del gobierno nacional se refirió al tema.


El cordón montañoso de Famatina era pretendido en 2007 por la empresa Barrick Gold, líder mundial del sector. Pretendía extraer oro y cobre, pero chocó con las asambleas riojanas, que negaron el paso a la montaña. Barrick abandonó el emprendimiento, pero no fue el único traspié: el gobernador Angel Maza fue destituido, por “mal desempeño de sus funciones”, por la legislatura provincial, donde jugaron un papel fundamental los diputados que respondían al entonces vicegobernador Beder Herrera.


Herrera enarbolaba un discurso antiminería. Aún hoy permanecen en Internet entrevistas donde llama “defender el agua” y rechazar la megaminería por “contaminante”. A poco de asumir, cambió de discurso y derogó la ley que limitaba la actividad extractiva en la provincia. En junio de 2010 integró la comitiva oficial que viajó a Canadá, en el marco de la cumbre del G20, y se entrevistó con el presidente de Barrick Gold, Peter Munk. La foto de la Agencia de Noticias Télam muestra a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sonriente, de vestido azul, junto a Munk, los gobernadores de La Rioja, San Juan (José Luis Gioja), Salta (Juan Manuel Urtubey), el secretario de Minería (Jorge Mayoral) y el entonces ministro de Economía (Amado Boudou).


Otra foto oficial, también en Canadá, muestra a la Presidenta frente a un micrófono, al lado de Munk, disertando. De fondo, las banderas de Canadá, Argentina y otra de Barrick (blanca, amarilla y letras negras).


El comunicado de las Asambleas Riojanas, fechado el 7 de julio de 2010 remarca: “Instamos a las comunidades riojanas a organizarse para resistir e impedir la enajenación de nuestros bienes comunes en resguardo de los intereses y la soberanía provincial y nacional y de las futuras generaciones”.


A fines de 2011 trascendió en La Rioja un acuerdo entre el gobierno provincial y la empresa canadiense Osisko Mining Corp para explorar el cerro Famatina. Volvió el estado de movilización. Que tuvo su pico cuando los asambleístas descubrieron una carpeta de la empresa con información de los activistas. Denunciaron “listas negras”, al mejor estilo de la última dictadura militar, en las que se detallaban lugares de trabajo y nivel de participación en las asambleas.


El 2 de enero comenzó el corte en Alto Carrizal, camino vecinal por donde debiera pasar la empresa para explorar el Famatina. Casi tres semanas de corte, que ya se transformó en un acampe permanente y masivo. El jueves 12 hubo movilización, en respaldo a la lucha riojana, en seis provincias (Mendoza, Río Negro, Catamarca, Córdoba, Chubut y Buenos Aires). El lunes 16 venció el plazo que, según el convenio, tenía la empresa para ingresar al cerro. El mismo día hubo una masiva movilización desde Alto Carrizal hasta el casco urbano de Famatina. También hubo una concentración en la capital riojana.


Algunas de las voces de tres semanas de movilización:


-”Es injusto que se tomen acciones de criminalización de la protesta social de los vecinos, quienes han realizado innumerables denuncias y las cuales nunca se han resuelto a su favor (…) El gobierno de la provincia privilegia el capital financiero sobre la vida del pueblo riojano” (Adolfo Pérez Esquivel).


-”El pueblo de Famatina no quiere la actividad minera como una actividad para nuestra región. La gente apuesta al turismo o a la producción de nueces, duraznos, uvas, peras” (intendente Ismael Bardogaray).


-”La intimidante presencia de fuerzas de seguridad especiales, la amenaza constante sobre la integridad física de los ciudadanos, sumado a las reiteradas vulneraciones de sus derechos básicos como el de manifestarse y expresarse, y la posición del gobierno nacional, son algunas de las preguntas de los pedidos de informes –al Gobierno– (Centro de Estudios Legales y Sociales -CELS-, Servicio de Paz y Justicia -Serpaj-, Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (Aadeaa), Colectivo Voces de Alerta, Colectivo por la Igualdad)


-”La Constitución Nacional y Provincial prevén mecanismos de participación como la consulta popular, en la que el pueblo se manifiesta sobre situaciones que hacen a su destino social, cultural o económico. Consideramos que estos instrumentos constitucionales respetuosamente aplicados, contribuirán a apreciar realmente la voluntad popular de los departamentos de Chilecito y Famatina y a valorar la palabra empeñada de aquellos que fueron constituidos por el pueblo riojano en rectores de los destinos de la Provincia” (Eextracto del comunicado del obispo de La Rioja, Roberto Rodríguez).


-”Apoyamos los reclamos de la población de La Rioja, rechazando el nuevo emprendimiento de la empresa Osisko que el Gobierno impulsa para el Cordón de Famatina, pronunciándonos contra el saqueo y la depredación del valle de Famatina, y haciendo nuestros los reclamos de la población organizada (…) Solicitamos la urgente revisión de la legislación nacional minera derogando las leyes que permiten el saqueo de los recursos naturales, la exención impositiva a este sector y la contaminación de la biosfera” (Resolución del Congreso de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina –Fesprosa–, integrada por 27 mil profesionales de la salud).


-”Desde lejos, pero desde cerca, envío un abrazo de muchos brazos a los pobladores de Famatina, que no se dejan engañar con esos cuentos de las sanguijuelas modernas, que te venden buena salud mientras te acompañan al cementerio” (Eduardo Galeano).


-”El Fatamina no se toca” (Asamblea de Famatina y Chilecito).


Ningún funcionario nacional se refirió al tema. Ni siquiera las secretarías de Ambiente, ni Derechos Humanos; las más directamente vinculadas a la contaminación y a la criminalización de la protesta. Tampoco el Ministerio de Justicia ni la Jefatura de Gabinete.


El 13 de enero –cuando la movilización riojana llevaba casi dos semanas, ya había ocho activistas imputados y se temía represión en el acampe– una dependencia del gobierno nacional rompió el silencio.


“Histórica inversión de riesgo. 1.031.600 metro perforados. Se perforó un 41,3 por ciento más que en 2010 y un 664 por ciento con respecto al inicio de 2003. Permite promover nuevos empecimientos productivos”, celebró la Secretaría de Minería de Nación (“metros de perforaciones” es la forma en que se mide la actividad exploratoria).


El comunicado remarcó que “el récord histórico ratifica a la Argentina como uno de los países con mayor dinámica en esta actividad”. Y explicó que ”el fuerte aumento de la actividad exploratoria generó la aparición de nuevos emprendimientos, el país ya cuenta con más de 600”. Y detalló que las principales provincias con proyectos mineros son Santa Cruz, San Juan, Salta, Catamarca, Jujuy,  Mendoza, Neuquén y La Rioja.

Ver el artículo original

Leer más...

Nuestro adiós a Gustavo Roldán, maestro de la literatura infantil


El pasado 03 de abril se nos fue Gustavo Roldán. Dicen que en el monte chaqueño el sapo dejó de decir mentiras por un rato, que el piojo ahogó unos segundos su sapucai, que el bicho colorado se sentó en la cabeza del ñandú en lugar de hacer sus tradicionales piruetas. Por un rato, dicen, el monte no fue una fiesta. Pero por suerte nos quedan las palabras, y Gustavo y sus bichos seguirán ahí, vivos y cerquita, cada vez que un pibe se acerque a husmear sus libros de tapas blandas o que un grande lea en voz alta otra historia inolvidable.
(Entrevista de Sudestada Nª 80, julio 2009)“Tenemos que aprender a descubrir, a mirar el mundo”Referente de la literatura infantil en nuestro país, Gustavo Roldán, desde hace 20 años transita el espacio de chicos y grandes con sus cuentos de fuertes elementos tradicionales y sus historias aprendidas en el monte chaqueño. En esta charla con Sudestada, nos cuenta sobre sus inicios, el origen de sus cuentos y nos muestra su mundo de animales autóctonos o fantásticos, siempre rebeldes y dispuestos a no callarse.En el año 83, Gustavo Roldán irrumpió en la literatura infantil con sus cuentos llenos de sabores, olores y colores con los que se había criado en el monte.   Así, quirquinchos, coatíes, yaguaretés y los infaltables sapos, pulgas, piojos y bichos colorados nos hicieron descubrir un mundo que teníamos acá nomás, en Sáenz Peña, cerquita del Impenetrable.   Después fueron apareciendo seres mitológicos y fantásticos en sus libros Dragón y Bestiario, pero siempre con una búsqueda orientada hacia lo importante de detenerse a mirar, a percibir lo simple de cada instante, y a no callarse. Con esos cuentos de tiempos lentos, de reminiscencias orales muy marcadas (como esos que contaban en el fogón los peones, los hacheros y los domadores), con destino de universales, lleva más de 20 años sorprendiendo a chicos y a grandes.   Pasen y vean el universo de Roldán, escritor, carpintero (“creo que el hombre tiene que trabajar tanto con las manos como con la cabeza, ambas cosas se potencian mutuamente”) y eterno estudiante de magia, “esa otra forma de crear ilusión, tan parecida –tan igual– a la de un cuento”.   ¿Por qué elegiste la literatura infantil?   –Por las malas compañías. Yo escribía para grandes (y sigo haciéndolo), entonces leyendo los cuentos de Laura (Devetach, su esposa) comencé a interesarme en los cuentos infantiles. Junto con eso aparecen los hijos, que exigen que uno les cuente cuentos y comienzo a recordar todos los que me habían contado en el monte. Y un día, tuve que empezar a inventarles algunos, porque se me habían acabado. Muchos años después, ya grandes, me preguntaron por qué no los escribía. Como yo no me los acordaba, me contaron ellos los cuentos que yo les había inventado. Escribí, y me divertí, y me gustó y por esos azares, salieron bien, gustaron; mandé mi libro a un concurso en México y sacó el primer premio. Yo no creo en los concursos, pero qué bueno si a uno le va bien. Fue un estímulo. Y vino, por esos azares también, un momento donde el mercado empezó a pedir cuentos; ocurrió una de esas cosas casi mágicas, que uno no sabe ni porqué, ni cómo suceden. Fue cuando terminó toda esta época terrible de tiranía que estuvimos viviendo. Y comenzaron a aparecer editoriales que querían cuentos infantiles, y escritores que tenían cuentos para chicos. Hasta entonces la literatura infantil era muy pequeña, muy pobre, muy pocos nombres: estaban María Elena Walsh, Laura Devetach, Elsa Bornemann, Javier Villafañe; y lo demás que había era muy pegado a la escuela: era para educar, esas cosas que no tienen nada que ver con la literatura, que son cosas prácticas para enseñarles lo mismo que le enseñan la mamá y la maestra, entonces, ¿para qué?: si tienen una casa, si tienen una maestra, si tienen un policía que les enseña un montón de cosas de socialización, están cumplidas esas funciones. La literatura es una historia distinta.    Entonces todo lo que hicimos en ese momento lo va impulsando también a uno y, hoy por hoy, nadie me recibe un libro de poesías o un libro de cuentos para adultos porque eso ya no es muy comercial. Sí les interesa la literatura infantil porque saben que eso se mueve, se vende, y vivimos en un planeta donde lo comercial es lo que mueve el mundo. Pero uno sigue estimulándose y sigue trabajando, y también en­viciándose porque uno cree que hace algo importante: no hay nadie más presumido que un escritor, porque cree que cada cuento que hace, está ayudando a transformar el mundo. Y en el fondo, uno tiene el deseo de que sea cierto.    –De cualquier manera, tus cuentos tienen algo de universal, no se acotan sólo a los niños...                                                   –Yo creo que todo cuento que es “para chicos” es un cuento tonto y no sirve. Sobre todo esos que vienen marcados con edades; si un cuento es de siete a nueve, es una estupidez total y absoluta porque tiene que cubrir un espectro enormemente más grande. Porque va a ser usado, manejado, comprado, leído por una mamá, un papá, una maestra, que son personas mayores a las que tiene que gustarles también para compartir mejor ese momento con el chico. Claro, no es fácil lograr eso. Javier Villafañe sí lo lograba. Y yo me crié escuchando ese tipo de relatos, los que contaban los peones, los domadores, los leñadores, los hacheros en el monte, en el Chaco, en la rueda del mate, en el asado: cuentos de zorros, cuentos de mentirosos, cuentos de Pedro Ur­demales, de aparecidos, de la luz mala. Esos relatos tienen una virtud no muy reconocida públicamente; la aspiración máxima que puede tener un escritor: que sean universales. Entonces, por lo menos, para mí, está bien tener la intención de no querer escribir para chicos.     Y a veces se consiguen, con esa idea, después de tantos años de trabajo, cosas medio imposibles. Por ejemplo, los libros para los chiquitos tienen que tener muchos colores porque papá Walt Disney y el mundo yanqui es el que manda y aquí somos tan obedientes que aceptamos esas demandas. Una vez conseguí que un libro para chicos no fuera así. Se llama Dragón y es en blanco y negro; y, además, logré que especialmente lo ilustrara Luis Scafati, y cada página se convirtió en una obra de arte. En los jardines de infantes –manejados por maestras inteligentes–, los chicos descubrieron que existe el blanco y negro, que es una de las formas más perfectas. Creo que hay que romper un poco con esa imposición de que las cosas “tienen que ser”. No, no tienen que ser; el color me parece una cosa hermosa, pero no tiene que ser todo a color. Y a mí me pone tan alegre cuando veo, en las escuelas, a los chicos entusiasmados dibujando con lápiz negro o con fibra negra nada más, y que eso lo aprendieron viendo Dragón y que era posible que existiera.     En contra de la corriente didáctico moralizante, los animales que aparecen como “malos” en tus cuentos son, justamente, aquellos que quieren imponerse a través de las leyes...   –Bueno, yo creo que la mala intención, en todo lo que yo hago, se ve; no está oculta, yo no quiero disimularla. Ni que hay malas intenciones, ni que las intenciones mías y de mis amigos el piojo, el sapo y el bicho colorado sean las de cambiar el mundo y ponerlo patas arriba. Hacer uno nuevo, porque esto está mal  hecho. Cosa que hace que muchas veces, naturalmente, aparezca gente que no quiere cambiarlo porque no le conviene: el mundo está muy bien hecho para los ricos, los poderosos, los que viven de lo que es usufructuando las ventajas de explotar a los demás. Entonces hay un punto donde las injusticias son tan evidentes y tan obvias que ya no nos damos cuenta. Cómo hablamos, cómo tenemos el caradurismo de decir que vivimos en una democracia cuando el lugar más rico del país, la capital, está lleno de gente durmiendo en la veredas, con problemas de alimentación, con chicos hurgando la basura; eso no es una democracia. Escuchamos el chiste de “y sí, en esta democracia hemos tratado de hacer un mejor reparto, y lo hemos hecho, pero no alcanzó para todos”. Claro, nunca alcanza para todos, y casualmente son los mismos los todos.  Bueno, el piojo y el bicho colorado y la pulga no quieren que sea así y creo que eso, de alguna remotísima manera, si es que para algo sirve la literatura, es para que los chicos escuchen también otra campana, que el mundo no está bien hecho. Entonces, sí, lo que yo escribo tiene una ideología bien concreta.   ¿Los animales te dan la libertad de decir cosas que no podrías si fueran personas?   –Yo me he acomodado, y eso es una ventaja y una desventaja. Cuando un escritor, un dibujante o un músico se acomoda en algún lugar que le permite trabajar con cierta tranquilidad porque domina ese contexto, corre el riesgo gravísimo de comenzar a repetirse. Y con los animales a mí me pasa eso,  me sentí cómodo, pero además encontré las trampas que necesita todo escritor en un mundo lleno de censuras y de prohibiciones: los animales me permiten hacer y decir ciertas cosas que si fuesen personas, serían objetadas en la escuela, en la familia; serían puestas un poco a distancia y entre paréntesis porque están medio fuera de la ley… pero un piojito chamamecero, una pulguita, pueden cometer algunas irregularidades sociales, morales o políticas que como son tan inocentes, pasan. Pero sería de otra forma si fueran personas porque les estaría enseñando a los chicos a ser desobedientes, a no respetar las normas establecidas por la sociedad; en cierta manera, son para esquivar a la policía, esquivar a la censura, a la “buena familia”, a la buena educación, que son muy peligrosas.


Ver el artículo original

Leer más...

Lo que discuten los intelectuales son los problemas de todos


A propósito de la formación de diversos espacios de intelectuales que buscan intervenir en la política nacionalLos intelectuales forman un sector diferenciado pero no aislado de la sociedad. La mayoría de ellos crean, difunden, generalizan las ideas que sirven a los capitalistas para embellecer su explotación y ejercer su hegemonía cultural y su dominación o, en el caso de algunas minorías progresistas o revolucionarias, adoptan los intereses de los trabajadores y desarrollan un pensamiento crítico anticapitalista que sirve para la lucha por la liberación nacional y social de los oprimidos. En las fases de crisis del capitalismo –y esta es una de ellas, la más grave jamás conocida– entre los intelectuales se refleja la presión y la inquietud de los trabajadores, como un viento que anuncia la tempestad de luchas que seguirán. Lo que caracteriza todo proceso revolucionario es, antes que nada, que cambia la cabeza de todos los que lo viven, sean los que quieren cambiar el sistema, sea los que vivían hasta entonces como víctimas sin conciencia de la injusticia y la explotación o las consideraban inevitables. Y los procesos durante los cuales ese cambio revolucionario madura tienen siempre como preanuncio protestas culturales, literarias, sociales o políticas en los sectores de los intelectuales más democráticos: así sucedió antes de la Revolución Francesa, o de la Rusa, o en las Revoluciones latinoamericanas de Independencia. Por lo tanto, tiene muy poca conciencia histórica y muy poca sensibilidad social quien cree que las discusiones entre los diferentes grupos de intelectuales en  las que se reflejan, aunque deformada y confusamente, las exigencias que trae el viento de abajo, son meras “querellas de intelectuales” o  tormentas en un vaso de agua.En primer lugar, habría que preguntarse ¿por qué los diversos grupos de intelectuales (ligados al gobierno o adversarios del mismo) discuten hoy  y no discutieron antes y por qué discuten problemas que interesan a todos como la desigualdad social y la injusticia, la represión y los asesinatos impunes de luchadores sociales, la defensa de los campesinos y de los recursos del suelo ante la agresión de los sojeros y de la gran minería, la necesidad de salarios que mantengan el paso con la inflación y sostengan el mercado interno, la democracia y otros semejantes? ¿Por qué –a diferencia de otros momentos en la historia argentina– no hay ningún grupo de intelectuales que se anime a defender abiertamente los intereses de la oligarquía, del gran capital, del imperialismo? ¿Por qué, en resumen, todos los grupos de intelectuales, oficialistas u opositores, hacen críticas por la izquierda a un gobierno que acaba de obtener la mayoría absoluta de los votos? Porque les llegan los ecos sordos de la protesta social, ya que ese gobierno tiene crecientes problemas con  los trabajadores, pues la crisis le obliga a optar entre mantener los subsidios a las grandes empresas y los subsidios a los servicios (transporte, luz, gas, agua) y, a pesar de que quiere mantener el consumo, hace lo contrario, pues quiere congelar los aumentos salariales y sigue fomentando la explotación sojera, que monopoliza las tierras, expulsa campesinos, reduce las tierras que producían carne, trigo y maíz y encarece los alimentos.Cuando tuvo lugar la crisis “del campo” en torno a las retenciones y a la 125, el gobierno se vio obligado a enfrentar un bloque unido de opositores dirigido por la oligarquía, los sojeros y la Sociedad Rural. En el mismo estaban todos los partidos opositores, un sector del peronismo de derecha, la Iglesia católica, los grandes diarios, las clases medias, el sector De Gennaro de la CTA, el MST y el PCR, un sector incluso de los obreros que creían que se cometían un a injusticia con los pequeños chacareros, cuando en realidad el gobierno trataba de hacer pagar a los grandes exportadores. En esa ocasión, surgió el grupo Carta Abierta de intelectuales prooficialistas que no veían otra alternativa que defender intransigentemente al gobierno, en vez de defenderlo, sí, del golpe económicopolítico que se fraguaba, pero planteando una política más radical, antisojera, anticapitalista. Hoy Carta Abierta dice que la política sojera (que el gobierno fomenta) es el equivalente a la Conquista del Desierto por el genocida Roca y sostiene que hay que combatir la injusticia social, la impunidad de los matones asesinos de la burocracia sindical (como Pedraza) o de las policías de gatillo fácil y defiende contra los ultraclericales y enemigos de las mujeres, como el ministro de Salud o los que gobiernan Entre Ríos, el derecho de las mismas, como por ejemplo el de una niña de once años violada, a la protección de la ley que le permite abortar.Otro grupo, Argumentos para una mayor igualdad, está en posiciones similares y expresa la opinión del partido Nuevo Encuentro de Sabatella, que votó por Cristina Fernández con lista propia y se opone a la derecha justicialista. Otro más, el del diputado y banquero comunista Heller y el Centro de la Cooperación, también es oficialista pero no habla de “sintonía fina”, como el gobierno, sino de “profundizar el proceso”.En el otro bando, los intelectuales ligados al gobierno de Hermes Binner en Santa Fe, al MST, al PCR y a los partidos de oposición antikirchneristas, más algunos intelectuales de izquierda que combaten contra los sojeros y la gran minería y apoyan las causas de los trabajadores y de los indígenas, se agruparon en Plataforma 2012 con críticas sociales justas al gobierno, pero sin mencionar que Binner, además de sojero, carga con la responsabilidad del asesinato en su provincia de tres jóvenes del grupo Darío Santillán. Por último, en apoyo al derecho a la participación en las elecciones parlamentarias y presidenciales últimas de los candidatos de la izquierda socialista, con el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, se formó una Asamblea de Intelectuales de apoyo al FIT, que también formula críticas y propuestas democráticas  y de lucha contra las desigualdades sociales y de protección de los bienes comunes (agua, territorio, aire). Por supuesto, fuera de estas agrupaciones actúan muchos intelectuales independientes que, por una u otra razón, no quieren acercarse a ninguna de ellas pero que también apoyan las luchas de los trabajadores y de los pueblos originarios y critican al capitalismo.Naturalmente, en cada agrupación hay gente que busca servir intereses propios o del sector al cual apoya, pero la mayoría de los integrantes de las mismas allí trabajan sincera y honestamente, porque creen en lo que hacen y desean cambiar para mejor la sociedad argentina. Por eso es elemental tomarles la palabra a quienes tienen grandes coincidencias llamándolos a integrar un Foro para debatir propuestas concretas junto con los trabajadores y los movimientos sociales. O sea un espacio donde cada cual pueda exponer sus posiciones con entera independencia pero donde se busquen las coincidencias para que las críticas no queden sólo en palabras, discutiendo cómo levar adelante propuestas comunes en el Parlamento y en la sociedad. Eso haría avanzar la discusión democrática de las diferencias y separaría a la gente seria de los charlatanes u oportunistas, además de ligar la discusión entre intelectuales con organismos o expresiones políticas de los que, hasta ahora, en este debate aparecen como convidados de piedra. O sea, de los trabajadores.


Ver el artículo original

Leer más...

Trelew, un dibujo en la celda del guerrillero




El 22 de agosto de 1972 quedaron truncas 16 historias. Lejos, en el frío de Trelew, después de la fuga más extraordinaria del pasado argentino, de la acción unitaria más importante de tres de las organizaciones armadas revolucionarias en un tiempo de lucha y resistencia. Aquí nos asomamos apenas a una de ellas, la de Rubén Pedro Bonet, el Indio.1. La cámara recorre la escena. Ni la distorsión de la imagen ni la fritura del audio impide perci­bir a simple vista el fuerte contraste. Detrás de las palabras que eligen Rubén Bonet –del ERP– y Mariano Pujadas –de Montoneros–, expresadas con una tranqui­lidad que persigue como objetivo clarificar las ideas, sosegar los ánimos y preparar el terreno para la entrega del grupo guerrillero que quedó a minutos de escapar de Trelew; se olfatea la ten­sión extrema en el lugar. Están todos allí, apiñados en un pequeño rincón del aero­puer­to, en silencio, escuchando a los compañeros responder las preguntas de los periodistas, respirando esos minutos de nerviosismo acumulado pero con la satisfacción de haber revertido una fuga frustrada en un acontecimiento político que, lejos de transmitir un perfil de tristeza o derrota, irradia ante las cáma­ras de la televisión una imagen de absoluto control de la escena. “La composición social de los diecinueve que estamos acá tiene evidencia de ser parte del pueblo. Acá hay compañeros obreros, trabajadores tucumanos de la zafra, campesinos, compañeros intelec­tua­les, compañeros obreros industria­les”, apunta Rubén ante los micrófonos, después de explicar la simbólica continuidad de la lucha de las organiza­cio­nes armadas con la que desarrollaron a principios de siglo los peones rurales patagónicos. Sobre el problema de la violencia como último recurso, Bonet explica ante la prensa: “Nosotros hemos entendido que la única forma de combatir a la dictadura militar, al capita­lismo, es organizándonos y crean­do una fuerza militar que derrote a la fuerza militar del enemigo… Nuestra violencia es la respuesta a esa violencia. La respuesta a la violencia del capitalis­mo. Somos el proletariado en armas”.   Elige cada palabra. Como si supiera la importancia de cada gesto, transmite a través de una distorsionada escena una paz singular, no hay premura en la voz del guerrillero, no hay tensión; apenas un puñado de ideas de cara a miles de espectadores, de frente a un pequeño grupo de compañeros que ignora el destino que los esbirros de uniforme preparan para ellos, horas después. Por último, Bonet elige un eje que identifique a la operación, y por eso destaca la importancia de la acción común entre las organizaciones a través de un mensaje unitario que trasciende los hechos de Trelew, que habla también de un proyecto colectivo, en formación, en permanente construcción. Habla tam­bién, Rubén, de un sueño inacabado, y su voz no tiene tiempo ahora, cuando volvemos a revisar esa secuencia, cuando escuchamos otra vez: “En este sentido, bregamos por romper, por anular, en base a la discusión política, en base a la discusión frente a las masas, las pequeñas diferencias que tienen las distintas organizaciones armadas. Esto es una prueba de que en este momento les estemos hablando compañeros del ERP, de Montoneros, de FAR, y que coin­­ci­damos en que este hecho es nues­tra voluntad. Tratar de lograr un ejército unido, de acabar con estas siglas que nos distinguen. En ese sentido, toda la discu­sión la haremos frente a las masas”.    Algo germina en la voz del guerrillero. Como si un brote irrumpiera de su voz pausa­da y decidiera crecer, imposible, por entre los rostros distorsionados del resto de los compañeros que escucha con atención. Como si un trazo se asomara por detrás de la escena, y abrazara a todos los presentes esa tarde de agosto, en el aeropuerto de Trelew. Un trazo míni­mo, un borrador desprolijo, un esbozo colectivo  que rompe apenas el blanco del papel y empieza a cobrar forma.2. “…Con toda tu ingenuidad y sabiduría, vos, Hernán, me preguntaste: ‘¿Por qué papá no se defendió si sabía usar las armas?’... Y yo los escuchaba, y les repetía, mis hijitos, que todo lo que papá les había enseñado, les había contado, no se lo tenían que olvidar. Que papá quería que fueran compañeros, buenos hermanos, que compartieran sus cosas, sus chiches y sus juegos con todos los nenes. Que papá siempre iba a estar adentro de nuestros corazones y sus palabras en nuestras cabezas…    Pichoncitos, no habrá más caballitos en los hombros, ni peleas como ‘hombres’, ni paseos por el zoológico, ni fuentes, ni iglesias, ni dibujitos, y casitas de escarbadientes y cartón… Sólo recuer­dos, sólo verbos en pasado, sólo llamare­mos papá y no habrá respuesta. Y llora­re­mos y gritaremos en nuestra intimidad de rabia y bronca nunca acabada, y nos faltará todo lo que nos daba papá, su beso cotidiano, su mirada firme en sus ojos claros, su mechón siempre caído en la frente, y nos quedará todo lo que significa hoy para nosotros y para todo el pueblo argentino, sus 30 años aguje­rea­dos por las balas, sus inmóviles brazos cruzados sobre su vigoroso pecho, sobre su piel joven e increíble­mente viva…”.   [Fragmentos de la carta de Alicia Bonet a sus hijos, pocos meses después de confirmada la masacre.





3. Hombres y mujeres vinculados con la lucha clandestina, perseguidos durante años por la represión, ocultos detrás de nombres de guerra y de “minutos” estu­diados para despistar y no brindar flancos débiles, entrenados en la técnicas del chequeo y del contrachequeo, habi­tuados a evitar filtrar cualquier refe­rencia sobre sus datos personales que pudiesen destabicar a algún compa­ñero desprevenido, la crónica que inten­te ocuparse de ellos asume siempre la compleja tarea de superar obstáculos como los citados. Por eso muchos datos se contradicen, los recuer­dos se nublan y las precisiones se ausen­tan. Parecen, en todo caso, piezas dispersas de un rompecabezas que com­plejizan el trabajo, que mezclan sus propias vidas con trazos de vidas ajenas, compañeras. Así, de a retazos, asumien­do las dudas y los datos contradictorios, acomodamos algunas piezas.    El caso de Rubén Pedro Bonet, el “Indio”, no es una excepción a la regla natural de la militancia del PRT-ERP. Pero partamos de algunas certezas y cotejemos juntos las objeciones. Nació el 1º de febrero de 1942 en la localidad bonaerense de Pergamino, a unos 200 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Hijo de una modesta familia, apenas sabemos que su padre trabajaba como colectivero y en cuanto a sus estu­dios, allí comienzan las versiones cruzadas: mientras hay quienes señalan que estudiaba Ingeniería Química, otros apuntan que asistía a la facultad de Ciencias Económicas de la UBA y una tercera opinión lo vincula con la carrera de escribano. Lo concreto es que de pibe conoció de juegos en la calle, de subirse a los árboles más altos de Pergamino y de sembrar amistades para toda la vida, como la que compartió con quien sería, años más tarde, uno de los referentes del PRT y segundo de Santucho en la orga­nización, Luis Pujals.    Un documento interno del PRT des­taca que el Indio se incorporó a Palabra Obrera, el grupo trotskista conducido por Nahuel Moreno, en 1961, mientras todavía era estudiante secun­dario. El frente estudiantil fue su ámbito natural de militancia en los comienzos, pero aquí ya lo ubicamos trabajando políticamente en la provincia de Santa Fe. El mismo informe (titulado “Notas para la biografía política de Rubén Bonet”, publicado por una tendencia que, tiempo más tarde, conformaría la llamada “Fracción Roja”) señala que el primer contacto con el morenismo llegó tras un viaje a Buenos Aires para un congreso de estudiantes secundarios. “Los delega­dos del interior fueron invitados a una ‘reunión social’, [a la que] asistió creyen­do que se trataba de una reunión partidaria, pero se encontró en una casa de Barrio Norte, con piano de cola y gente de traje”. La reacción del Indio ante semejante escenario no se hizo esperar: “criticó políticamente y agredió después al organizador de la reunión”, un impor­tante militante estudiantil vinculado a PO y después reconocido sociólogo, según se aclara. “Poco tiempo después, el Indio se proletarizó y no volvió a militar en el frente estudiantil; jamás abandonó, desde entonces, su actitud de desconfianza hacia los intelectuales en general y hacia los sociólogos en parti­cular”, concluye el documento.   La decisión de abandonar la univer­sidad lo llevó a incorporarse al mundo laboral como obrero en la empresa textil Sudamtex primero y en la alimenticia Nestlé más tarde, ya en pleno proceso de unificación entre PO y el norteño Frente Revolucionario Indoamericano Po­pular (FRIP). La experiencia de tra­bajo en fábrica le permitió a Rubén conocer desde adentro “las limitaciones del morenismo en el campo sindical”, para después admitir con ironía que Palabra Obrera había sido una “exce­lente escuela de cuadros para burócratas sindicales” por su línea “entrista”, aplicada en las filas del movimiento obrero peronista.   Alicia, su compañera desde 1965, seña­la que seis meses después de conocerse, se casaron casi al mismo tiempo que su amigo de la infancia, el Flaco Pujals y su novia, Susana Gaggero. Un año después, nacía Hernán, su primer hijo, y en 1966, Mariana, para agrandar la familia. “Como padre tenía valores morales muy rígidos y quería que sus hijos fueran educados como los mejores, porque pensaba que nosotros estábamos pre­parando el Hombre Nuevo para la nueva sociedad”, recuerda Alicia.   Hay baches en este informe; es verdad, lo sabemos. Faltan texturas personales, faltan respuestas cotidianas. Por ahora nos sobran estos interrogantes que nos inquietan y que queremos compartir: ¿Qué elementos lo fueron apartando cada vez más de Palabra Obrera y vin­culando lentamente con la impronta militante de Santucho y los suyos? ¿Compartió ese proceso de dudas con su amigo, el Flaco Pujals? ¿Qué soñaban los dos, esas madrugadas interminables perdidas ante el mimeó­grafo, dando vueltas a la manivela una y otra vez hasta la salida del sol, acumu­lando volantes con consignas a un costado de su sueño postergado? ¿Qué signifi­có para el Indio la muerte lejana de ese compañero llamado Ernesto Guevara? ¿Qué cambios comenzaron a operarse en su interior con su experien­cia en fábrica? ¿Cuáles eran las orillas de esa revolución que Rubén dibujaba cada tarde desde la otra costa, con los compañeros, mate de por medio, charlas encendidas, proyec­tos pendientes, urgencias renovadas?4. A eso de las seis y media de la tarde, Carlos Astudillo agarra la guitarra y espera el momento justo. El frío y el silencio atraviesan como una filosa daga todos los pabellones, pero no es ese silencio de cementerio del penal de todas las tarde. No, es otro silencio. Se respira ahora un silencio de ansiedad, de nervios contenidos, de respiración agitada que se intenta disimular pensan­do en otra cosa, un silencio marcado por la concen­tración del com­batiente que aguarda por el inicio de la batalla. Entonces, Astudillo empieza a rasgar las cuerdas y a cantar los versos de la zamba “Luis Burela”, la misma que cantaban los gauchos de Güemes durante las luchas por la independencia.    Quizá nunca la interpretó así, la gargan­ta seca al principio, sosegada por los nervios, que va creciendo, que va ganando empuje con un fuego que nace desde las entrañas mismas. Quizá nunca reparó en la fuerza de esos versos que dicen: “Un mozo el clarín empina/ y al hacerlo tiembla entero/ como si a esa carga de oro/ se la estuviera bebiendo/ ¡A la carga mis paisanos!/ ordena el jefe salteño/ ¿Con qué armas mi comandante?,/ preguntan los guerrilleros./ Y dice don Luis Burela:/ ¡Con las que les quitaremos!...”.    En su celda, Rubén Bonet escucha, res­pira profundo, acomoda la bolsa con el equipaje mínimo que pretende llevarse de aquel presidio infernal, y asoma la cabeza por entre las rejas. En la penumbra del pasillo, la voz de Astudi­llo, los versos de la “Luis Burela” retumban y rompen en mil pedazos el silencio. Esos versos dan la señal convenida.    Se acabó la espera. La fuga comienza.



5. Con respecto al viaje del Indio a Cuba, otra vez los registros documentales se dan de patadas. En un caso, se señala la fecha del viaje en febrero de 1968, con una escala en París durante la cual asistió (junto con Pujals, Santucho y el Negrito Antonio del Carmen Fernández, entre otros) como espectador a los sucesos del Mayo Francés. En otro, se menciona a 1969 como el año del curso de entrena­miento y a su regreso en 1970, aunque también es probable que se hayan realizado los dos viajes con el objetivo de adquirir formación militar en la Isla.    A su regreso, Bonet se suma a trabajar en la regional Buenos Aires, participa del complejo debate interno que envolvió a toda la militancia del PRT, donde se encuadra en la Tendencia Leninista, que dirige Santucho junto a Benito Urteaga, el propio Pujals y Enrique Gorriarán, entre otros. Al mismo tiempo organiza e integra los primeros comandos armados del PRT, integrados por militantes y también por compañeros extra-partidarios, y forma parte del grupo que lleva a cabo la expropiación del Banco de Escobar en enero de 1969 y, posiblemente, también del asalto a los Laboratorios Merck. “Para el Indio las acciones debían ser siempre educativas para los compañeros que participaban; los reconocimientos, los ensayos, la planificación meticulosa, el intercambio de roles, etc., todo tendía a que cada participante de la acción asimilara el máxi­mo de conocimientos técnicos acerca de la misma y el máximo de experiencia práctica”, subrayan sus compañeros, para después añadir como premisas: “Cuidar el detalle de las acciones era también para él un principio fundamental; las acciones debían ser ‘limpias’, sin bajas nuestras y sin bajas innecesarias de parte del enemigo”. El cuidado extremo en las medidas de seguridad de los compañeros, la econo­mía de esfuerzos como práctica coti­diana que intentaba aplicar el Indio en cada acción contrastaban a menudo con las posiciones temerarias de muchos otros compañeros siempre más atentos al impacto de la acción que a los recau­dos necesarios en materia de seguridad. Esta posición le generó recibir no pocas críticas en las células militantes. Casi siempre, la respuesta del Indio era la misma: “¿Cuál es nuestro objetivo? ¿Salir en los diarios o construir un ejército para tomar el poder? ¿Educar cuadros o fabricar mártires?”. Pese al mote de “conservatismo militar” que recibió en mitad de alguna agitada discusión, el Indio defendió desde siempre el desarme de agentes policiales en las calles como recurso (práctica que después el ERP sistematizaría, incluso como ejercicio introductorio para los aspirantes al Partido) y participó de todas las operaciones de relevancia en la provincia. Algunas de ellas fueron el atentado contra la guardia de seguridad del dirigente sindical Coria, la “captura” de arsenal a un grupo sionista y la toma de la subcomisaría de Florida (en la que también formó parte Jorge Ulla, Cachito, otro de los compañeros caídos en Trelew) en condiciones operativas para nada óptimas (“sin casa operativa, con una pistola 45, un 38 corto y una 7,65 sin balas”, según se apunta), que culmi­nó con la expropiación de armas, docu­mentos de identidad, y hasta con el plus de una arenga propagandizando la línea del ERP ante los prisioneros de la dependencia policial, espectadores privilegiados de la rápida y efectiva acción de los guerrilleros.    A mediados de julio de 1970, Bonet se dedica de lleno a la organización del V Congreso del PRT, que se desarrollaría en las Islas Lechiguanas, en el rancho de un viejo anarquista en pleno corazón del Río Paraná. Delegado en esas jornadas, el Indio asumirá un papel protagónico en la reunión: “Me impresionó la seguridad y la certeza de sus interven­ciones en el Congreso. En Buenos Aires, el Partido había quedado debilitado por la deserción de algunos cuadros de direc­ción. El neomorenismo, cuyos elementos terminamos de depurar en el V Con­greso, hizo que sobre él y sobre Luis Pujals recayera el peso de la construcción de la línea y del Partido”, sintetiza Jorge Luis Marcos, el Colorado, sobre el rol del Indio en esa reunión que decidió, entre otros puntos, la creación del ERP y la continuidad del vínculo entre la organización y la IV Interna­cional trotskista, posición defendida apasionadamente por Bonet y por Pujals, pero resistida por una porción impor­tante de los congresales después de un debate extensísimo que llegó a poner en riesgo la vocación unitaria y la con­vicción combativa que se respiró durante todo el Congreso.      Elegido miembro del Comité Ejecutivo durante el Congreso, Rubén sería separado de ese organismo en enero de 1971, a propuesta de Santucho, en un contexto de mayor distanciamiento entre el PRT y la IV Internacional. En referen­cia a su alejamiento, luego de la masacre de Trelew se publican en Estrella Roja unas breves líneas explicando la decisión: “En la cárcel meditó largamen­te sobre algunos rasgos deficientes de su vieja formación política y envió a la organi­zación una extensa autocrítica dando así muestras de una auténtica humil­­dad proletaria y revolu­cionaria. Después de este proceso, en sus últimos meses en la prisión, se lo notaba más firme que nunca, un revolucionario ya pleno y maduro, un auténtico dirigente”.   Por lo poco que sabemos, la caída del Indio se produce el 19 de abril de 1971, mientras acompaña a una nueva célula de compañeros en su primera acción callejera, cuando suben en un auto marcado por la policía. Sin embargo, el combate militante persistiría detrás de las rejas de todas las comisarías por las cuales desfiló desde entonces, pasando por el penal de Devoto hasta recalar, finalmente, en la inexpugnable fortaleza de Trelew. De allí, se jactaban los militares, nadie podría escapar jamás. 6. En la pared de su celda, la luz de todos los días la aportan las fotos de Hernán y de Mariana. Ahí están sus sonrisas congeladas, al lado del bigote de Carlitos Chaplin, ahí nomás, justo arriba de la cama donde espera el guerrillero. Ahí nomás, cerquita, un par de dibujos de los chicos pegados con cinta adhesiva sobre las húmedas paredes. En uno de esos retratos infantiles, un sujeto de nombre Rubén despliega sus brazos como raíces sobre el papel, y un som­brero de payaso parece a punto de caerse de su cabeza, coloreada con crayones. Sonríe el esbelto sujeto dibujado contra la pared gris de la celda.   Esos dibujos son la ventana abierta del guerrillero. El aire fresco del amanecer sobre la estación de tren, el murmullo de la lluvia pegando contra los techos de chapa en el barrio, el mugido de las vacas a un costado de la ruta, las risitas de los nenes jugando a la pelota por la tarde, los bostezos cuando recién se despiertan y no tienen ganas de respetar el sueño de nadie en la casa, el café con leche compartido, los abrazos a la entra­da de la escuela, el cuento reclamado todas las noches y leído en voz baja a los pies de la cama, el rumor nocturno de sus ronquidos mínimos, abrigados por las frazadas y por los miedos de siempre, por la incertidumbre de no saber cuántas noches como ésta, por la certeza de estar luchando por un país mejor para ellos, en la alegría de poder compartir estas semillas de futuro con tantos otros compañeros...   Los dibujos son la ventana del guerri­lle­ro, que fuma en el catre mientras espera la hora señalada. En un par de horas apenas, se levantará, tomará con cuidado aquel tesoro pegado con cinta adhesiva sobre las paredes grises, y lo guardará con mil recaudos en una bolsa.
Entonces, sin saberlo, saltará él mismo al papel en blanco, será por fin, por una vez, ese hombre de crayón gastado sobre un césped verde interminable, mezclará sus brazos de raíces con la sombra de un árbol lleno de moras que lo espera a un costado de la hoja; se perderá mirando el cielo azul de témperas, sin nubes, que recubre el techo del dibujo. Y saldrá a caminar con sus pies de garabato en busca de las manos de sus hijos, esas manos dibujantes que ensayan ahora, otra vez, la figura flaca y desgarbada de ese guerrillero de nombre Rubén, sonriendo en el blanco de una hoja amarilla de humedad en los bordes, pegada con una cinta adhesiva sobre las paredes grises del guerrillero, que fuma y espera.


Ver el artículo original
Leer más...